Ir al contenido principal

Bienvenida a la inmortalidad


"El viaje no termina jamás. Solo los viajeros terminan. Y también ellos pueden subsistir en memoria, en recuerdo, en narración... El objetivo de un viaje es solo el inicio de otro viaje" José Saramago.

En la vida se pasan momentos en La Caverna cegados ante el poder de los medios y las grandes marcas, enfermos como la democracia misma, en un letargo colectivo, y pueden, además, sentirse a veces Las Intermitencias de la muerte, aquella descarada, y acaso, frente al desparpajo de la vida y la poca importancia que le damos, a alguien se le ocurra escribir un Ensayo sobre la ceguera, y quizá, ese descontento, de paso a la esperanza y ahora sea un Ensayo sobre la lucidez el que se haga, intentando impulsarnos, a ser un Levantado del suelo, en esta Tierra de pecado, donde "No se trata sólo de instruir, sino de educar. Y, desde dentro, repercutir en la sociedad”.

Todos los nombres se arremolinan en busca de significado, los de un Memorial de convento, o los que podría escribir un cualquiera en esta sociedad de Hombres duplicados. "Nuestra única defensa contra la muerte es el amor", pero también está la inmortalidad de aquellos que "pueden subsistir en memoria, en recuerdo, en narración". Gratitud eterna exitoso viajero, inspirador, creador, contador de historias. Eternas gracias, por tantas historias, por “La importancia que puede tener usar una palabra en vez de otra, aquí, más allá, un verbo más certero, un adjetivo menos visible”, gracias por la crítica, por las ideas que algún día robé y esgrimí como propias, por ese sentimiento compartido de descontento con el mundo en el que nos tocó vivir pero a la vez, con esa voluntad de hierro para querer cambiarlo y convertirlo en algo mejor, algo más humano. Gracias por esos sueños e ideales de tiempos donde el hombre no defienda a Dioses ni patrias sino que defienda al hombre y al conjunto que somos y seremos.

Gracias querido José Saramago. (16 de noviembre de 1922 – Hasta que los libros sean quemados y el último hombre con memoria muera, hasta que la humanidad desaparezca de la faz de la tierra y la inmortalidad de todos los grandes hombres se vaya con ella)

Comentarios

Entradas populares de este blog

Ajedrez

I En su grave rincón, los jugadores rigen las lentas piezas. El tablero los demora hasta el alba en su severo ámbito en que se odian dos colores. Adentro irradian mágicos rigores las formas: torre homérica, ligero caballo, armada reina, rey postrero, oblicuo alfil y peones agresores. Cuando los jugadores se hayan ido, cuando el tiempo los haya consumido, ciertamente no habrá cesado el rito. En el Oriente se encendió esta guerra cuyo anfiteatro es hoy toda la tierra. Como el otro, este juego es infinito. II Tenue rey, sesgo alfil, encarnizada reina, torre directa y peón ladino sobre lo negro y blanco del camino buscan y libran su batalla armada. No saben que la mano señalada del jugador gobierna su destino, no saben que un rigor adamantino sujeta su albedrío y su jornada. También el jugador es prisionero (la sentencia es de Omar) de otro tablero de negras noches y blancos días. Dios mueve al jugador, y éste, la pieza. ¿Qué Dios detrás de Dios la trama empieza de polvo y ti...

Nuevo estilo ¿?

Quiero darle a este espacio la vida que no ha tenido nunca, la vida que quiza nunca tendrá. Con sinceridad no sé que escribir acá, últimamente no sé que escribir, de manera que prefiero publicar escritos ajenos pero de mi agrado. ¿Cómo va a ser tu día hoy? Esta mañana desperté emocionado con todas las cosas que tengo que hacer antes que el reloj sonara. Tengo responsabilidades que cumplir hoy. Soy importante. Mi trabajo es escoger qué clase de día voy a tener. Hoy puedo quejarme porque el día esta lluvioso o puedo dar gracias a Dios porque las plantas están siendo regadas. Hoy me puedo sentir triste porque no tengo más dinero o puedo estar contento que mis finanzas me empujan a planear mis compras con inteligencia. Hoy puedo quejarme de mi salud o puedo regocijarme de que estoy vivo. Hoy puedo lamentarme de todo lo que mis padres no me dieron mientras estaba creciendo o puedo sentirme agradecido de que me permitieran haber nacido. Hoy puedo llorar porque las rosas tienen espinas o pued...

Tengo una convicción, un sueño por cumplir.

Tengo una convicción, unas profundas ganas entre pecho y espalda de expresar mi sentir, el sentir democrático de un muchachito que votará en presidenciales por primera vez, que lee noticias de política con la misma avidez con que, hace no muchos años atrás, veía muñecos en la televisión y jugaba por canicas. Pero el asunto no es nuevo, esto de informarse sobre la realidad nacional, sobre conocer cómo funcionan y como se hacen las cosas es un interés viejo, uno promovido pobremente por nuestra sociedad, donde tan populares se hacen el “no pregunte”,” no hable muy duro porque no sabe quien lo escucha” y “las cosas siempre se han hecho así”, el afán de mejoramiento y la ideas, esas de una Colombia mejor, se ven mutiladas y con sus alas cortadas aun cuando ni si quiera han levantado vuelo. Tal vez por eso y por hastío, por un rechazo tan ampliamente fomentado es que la población colombiana rechaza los temas de política, con la máxima de que” eso es igual si al final todos roban”, resignado...